Un adulto con un peso de 70 kg. tiene unos 1.300 gr. de calcio, repartidos en su mayoría en los huesos y dientes (99%). Se ha relacionado una baja ingesta de calcio con una mayor incidencia de osteoporosis.
Durante la infancia y la pubertad se produce un incremento progresivo en la masa ósea hasta alcanzar a los 30-35 años el valor máximo, denominado "pico de masa ósea". A partir de esa edad se producen en el organismo una serie de cambios fisiológicos que conducen a un lento pero progresivo proceso de descalcificación.
El hueso actúa como reservorio de calcio del organismo y así una ingesta alta de calcio durante los primeros 30-35 años permite obtener un "pico de masa ósea" elevado que reduce la probabilidad de que se produzcan fenómenos de descalcificación en el tiempo.
A partir de esa edad, una adecuada ingesta de calcio ayuda a frenar los procesos de descalcificación.
Es recomendable por tanto el consumo elevado de productos lácteos ricos en calcio en cualquier etapa de la vida. Los productos lácteos se caracterizan no sólo por ser ricos en calcio sino también por el hecho de que la biodisponibilidad del calcio que contienen es máxima, debido al efecto positivo que ejercen diferentes componentes de la leche en la absorción y metabolismo del calcio.
El enriquecimiento de la leche en calcio es un concepto de alimento funcional que se basa en la alta biodisponibilidad del calcio en este alimento asociado al efecto positivo que pueda ejercer una alta ingesta de calcio en el crecimiento y fortalecimiento de huesos y dientes.
Fuente:Dr. D. Luis Baró - BioquÃmico