Las virtudes nutritivas del tomate, su sabor y aroma, contienen altos niveles vitamínicos para el organismo.
Su consumo en los meses de agosto a octubre, es alto ya que son los meses en que madura en pleno campo y se adquieren con su rojo esplendor en los diferentes mercados y tiendas, aunque podemos adquirirlo en cualquier época del año.
El tomate es un alimento rico en nutrientes además de poseer un sabor dulce y refrescante, en su redondez guarda las propiedades necesarias para: conservar la línea, actuar como antioxidante, desintoxicante, y funcionar como diurético.
Es rico en vitaminas C y A, lo que la hace actuar como un protector de los rayos del sol.
Guarda una buena suma de minerales, en especial hierro, fósforo, calcio, manganeso, magnesio, cobre, potasio, zinc y sodio.
Otro de sus atributos son los antioxidantes, que contiene carotenoides no provitamínicos, como el licopeno. Esta sustancia, responsable de su peculiar color, tiene propiedades antioxidantes y protege frente a numerosos tipos de cáncer (estómago, vejiga, pulmón, próstata, colon, mama, esófago, páncreas...).
La presencia del glutatión, un tripéptido compuesto de glicina, cisteína y ácido glutámico, le confiere un poder antioxidante intracelular. Este ingrediente favorece también la depuración de productos tóxicos e impide la acumulación de metales pesados, como el plomo.
Este singular alimento posee una fuente de vida dentro, por su riqueza en vitaminas y minerales.
Fuente:Dietas.com