Una de las frutas más apreciadas ya desde la antigüedad son las fresas, pequeñas delicias que destacan por su intenso sabor y sus excelentes piedades nutritivas. De hecho, las fresas poseen más cantidad de vitamina C que muchos cítricos. Constituyen el complemento ideal para acabar con un broche de oro una suculenta comida, ya sean solas, con nata, con leche o en postres más elaborados. Además, tienen un importante valor industrial, ya que las fresas y su aroma se utilizan para elaborar otros muchos productos como batidos, helados, mermeladas, yogures, gelatinas...
Las fresas nacen de un modo silvestre, en los bosques europeos y americanos, por eso muchos las engloban dentro del grupo de las "frutas el bosque" junto con las grosellas, frambuesas, moras, arándanos y otras bayas. Según algunos expertos, es a partir del siglo XIV cuando se conocen los primeros cultivos de fresas, aunque probablemente se desarrollaran mucho antes. La corte francesa comenzó a plantarlas, ya que las fresas eran muy apreciadas por la familia real y su camarilla. Pronto se extendería su cultivo por otros lugares de Europa, sobre todo en Inglaterra.
Con el desarrollo industrial llegan los primeros híbridos que darían lugar a los actuales fresones. A finales del siglo XIX se obtuvieron nuevos ejemplares procedentes de cruces entre fresas europeas y americanas. De ahí que a la hora de hablar de tipos de fresas, se suele considerar que existen tres tipos: las fresas del bosque -las más caras y difíciles de encontrar-, las fresas cultivadas y los fresones, éstos últimos los más baratos ya que se producen en grandes explotaciones agrícolas.
Consumo y propiedades alimenticias
Una de las consignas fundamentales a la hora de consumir fresas es que tenemos que comerlas poco después de comprarlas. La temporada de la fresa va de marzo a julio, aunque en algunos supermercados podemos encontrar fresas durante todo el año, procedentes de invernadero y de las importaciones de otros países.
Las fresas son una importante ayuda en las dietas de adelgazamiento. Tienen un excelente sabor y son muy ligeras, ya que el 85% de su composición es agua. De hecho, su aporte calórico es muy escaso: sólo 37 calorías por 100 gramos.
En 100 gramos de fresas encontramos escasas cantidades de grasa, proteína y carbohidratos: 0,7 gramos de proteínas, 7 gramos de hidratos de carbono y sólo 0,3 gramos de grasa. Su principal valor es el alto contenido en vitamina C de estas frutas, mucho más alto que algunos cítricos. De hecho, 100 gramos de fresas cubren la cantidad diaria recomendada de vitamina C que requiere el cuerpo (concretamente 60 miligramos).
También están provistas de vitamina A (5 microgramos por 100 gr.), vitamina E (0,23 miligramos por 100 gr.) y menores cantidades de otras vitaminas como las B1, B2, B3 y B6. Entre sus minerales, las fresas aportan fundamentalmente potasio y magnesio, aunque también hierro, fósforo, yodo y calcio. Tiene 2,2 gramos de fibra por 100 gramos de producto, lo que supone un aporte moderado.
Excelente para la salud
Las fresas poseen grandes cantidades de elementos muy necesarios para nuestra salud. Sobre todo la ya mencionada vitamina C, una sustancia antioxidante que además protege al cuerpo fortaleciendo el sistema inmune. Sus ácidos orgánicos poseen efectos desinfectantes y anti inflamatorios.
Al ser ricas en agua, incorporan propiedades diuréticas, excelentes para personas que quieran perder peso y que tengan tendencia a retener líquidos. Este efecto diurético también beneficia a aquellos que padecen cálculos renales, hipertensión y ácido úrico.
También poseen importantes cantidades de salicilatos, unas sales muy positivas para prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y el cáncer. Las personas alérgicas a las aspirinas (que están compuestas de ácido acetilsalicílico) deberán tener cuidado al consumir fresas, ya que pueden aparecer algunos efectos adversos.
Por último, no podemos obviar la importante cantidad de ácido fólico que tienen las fresas: una sexta parte de la cantidad diaria recomendada por 200 gramos de esta fruta. El ácido fólico es fundamental para las embarazadas ya que favorece la multiplicación celular. Su carencia está asociada a casos de anemia y a problemas cardiovasculares.
Comprar fresas
Cuando vayamos al mercado, debemos seleccionar los mejores ejemplares para el consumo. Las fresas tendrán que estar enteras, sin magulladuras, y con su "rabito" verde. Si están maduras, debemos consumirlas rápidamente.
Si aún no han madurado del todo, las fresas pueden aguantar hasta cinco días. Por eso, nada más comprarlas, debemos guardarlas en la nevera lo más agrupadas posible. Cuando las saquemos para comerlas, tendremos que lavarlas bien y retirar su parte verde.
Podemos comer fresas de mil maneras, todas ellas igual de deliciosas. Si no queremos engordar lo mejor es comerlas solas, en zumos o granizados, o bien bañadas en zumo de naranja. Si los kilos no nos preocupan, podemos consumirlas en tartas, cremas, confituras, helados, incluso en forma de jaleas, que son exquisitas como guarnición para la caza y algunos asados.
Fuente:Plato del dÃa