Enseñar a tus hijos a comer bien les garantizará una buena salud en el futuro. Aunque a veces resulta más fácil dejarles comer un bollo que explicarles por qué deben tomar fruta, debes vigilar su alimentación y excluir de su dieta algunos alimentos poco recomendables. ¿Quieres saber cuáles?
Cuando no estamos presentes no podemos evitar que coman chucherías, pero sí puedes intentar explicarles por qué deben comerlas lo menos posible. Diles que si en vez de fruta, pescado, leche, etc., come bollos, hamburguesas o caramelos, sus dientes pueden picarse, pueden engordar y, de mayor, tener problemas de salud.
Algunos de los peores alimentos para niños, casi todos importados de la nefasta cultura gastronómica americana son:
Delicias de pollo
Nos referimos a los típicos trozos de pollo rebozados y fritos que sirven en hamburgueserías o establecimientos fast food. Son pura grasa, tanto por el rebozado como por el aceite en el que se fríen, por no hablar de las salsas que se les suelen echar, cargadas de sal y azúcares encubiertos. Evita los alimentos muy salados para proteger su tensión arterial.
Patatas chips
A los niños les encantan las patatas fritas de bolsa, así que intenta limitarlas a cumpleaños u ocasiones especiales. Pero también son muy populares las de las hamburgueserías con buenas dosis de ketchup: házselas tú en casa. No te olvides de que son un combinado de grasas, sodio y calorías.
Bollos
La bollería industrial es uno de los grandes enemigos de los pequeños, ya que sus ingredientes son muy poco saludables: grasas saturadas e hidrogenadas, azúcares, colorantes... muy pocos nutrientes y muchas calorías. Procura hacer dulces caseros y que no coman bollos de ?fast food? o rellenos de cremas sospechosas.
Barritas de pescado, empanadillas...
Para muchas mamás es la única forma de que sus hijos coman pescado, pero los rebozados caseros siempre resultarán más sanos que los ya preparados con una buena proporción de grasa. Trata de rebozar con harina de pan y huevo el pescado de tus hijos en casa, aunque sea congelado.
Perritos calientes
Tienen mucha grasa y mucha sal pero pocas proteínas para tantas calorías. Lo mejor es hacerlos en casa con un pan menos industrial y unas salchichas de más fiabilidad.
Los zumos de frutas
La mayorías de los zumos envasados o refrescos de frutas no tienen más de un 10 % de jugo de frutas; el resto es agua y azúcares. Nada como un zumo de frutas frescas recién exprimidas.
Sandwiches preparados
Son poco equilibrados, están preparados con grasas, margarina y salsas, tienen sal y azúcares. Es mejor perder cinco minutos en hacerle un sandwich o un bocadillo en casa con pan de obrador que comprar uno envasado.
Refrescos
Son uno de los caprichos que más contribuyen a alimentar la obesidad infantil, ya que contienen grandes cantidades de azúcar o sustitutos poco recomendables. Los niños que se aficionan más a la cocacola que a la leche le hacen un flaco favor a sus huesos, a sus dientes, a su línea y a su salud
Chocolatinas y gominolas
Una merienda a base de pan con chocolate y un vaso de leche es aconsejable para los niños, que gastan tantas energías jugando. Pero las barritas de chocolate con caramelo o las gominolas son poco recomendables. Les quitan el hambre, les alimentan poco y les aportan azúcares y grasas innecesarias.
Un consejo: procura que estos alimentos sólo sean ocasionales en la dieta de tu hijos. No caigas en la tentación de utilizarlos como tentempiés o meriendas. La dieta de tu hijo necesita frutas, verduras, carnes, pescados, cereales... por encima de cualquier capricho.
Fuente:SaludManÃa