Si existe una fruta universal, ésa es la manzana. Sus connotaciones y su simbología son enormes, lo que le ha otorgado cierto protagonismo en la Historia de todas las civilizaciones. Pero aparte de su significación cultural, la manzana es la fruta más cultivada del mundo, por su delicioso sabor y porque es sana y con grandes propiedades nutritivas. De ahí la famosa frase: "Estás más sano que una manzana".
Esta dulce fruta es considerada por muchas culturas como fuente inmortalidad y aparece con frecuencia en la Historia de Occidente. No sólo se convirtió en la fruta del pecado que Eva hizo morder a Adán según el Antiguo Testamento, también fue objeto de discordia para tres diosas griegas e indirectamente desencadenó, según Homero, la guerra de Troya. Una manzana permitió a Newton conocer la gravedad, fue la diana que necesitó Guillermo Tell para probar que era el mejor tirador de ballesta del reino y se convirtió en una trampa exquisita para la dulce Blancanieves.
Pero, sin duda, el mejor uso que le ha dado la humanidad a la manzana es el culinario. Se puede degustar sola, como una pieza única, en cualquier mento, convirtiéndose en el mejor tentempié a cualquier hora y una elente opción de postre. Además, las manzanas se utilizan en todo tipo de platos, tanto dulces como salados: tartas, compotas, mermeladas, pastas, guisos, salsas, ensaladas e incluso sándwiches, por no hablar de que son el ingrediente esencial para hacer la sidra, una bebida de fuerte arraigo en la gastronomía española en general, y asturiana, en particular.
Propiedades muy saludables
Existe una enorme variedad de manzanas: rojas, amarillas, verdes, reinetas... cada una con una acidez, textura y sabor diferentes. La manzana tiene gran cantidad de pectina, una fibra soluble muy beneficiosa no sólo para mejorar los problemas gastrointestinales, sino también para protegerse de la contaminación ambiental, ya que elimina los materiales pesados de nuestro cuerpo, tales como el plomo y el mercurio.
Gracias a la pectina también se reducen las tasas de colesterol. De hecho, los especialistas consideran que dos manzanas diarias ayudan a eliminar hasta un 10% del nivel de colesterol. Su alto contenido en potasio hace que el corazón funcione a pleno rendimiento y que mejore la presión sanguínea.
Según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la manzana permite también reducir el riesgo de cáncer, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Sus compuestos bioactivos, tales como los elementos fenólicos (flavonoides), pueden contribuir a reducir el riesgo de cáncer de pulmón hasta un 50%. Además, la manzana posee propiedades antioxidantes, gracias a su alto contenido en fibra y vitamina C.
El cáncer de próstata también se previene con la manzana, gracias a la quercitina, una sustancia presente en esta fruta. Este elemento es además excelente para la circulación y el corazón.
Pero ahí no queda todo: las manzanas tienen propiedades antivirales y protegen frente a enfermedades respiratorias, tales como el asma. Esta fruta es ideal para aquellas personas que padezcan tabaquismo, ya que una manzana diaria reduce a la mitad el riesgo de padecer una obstrucción pulmonar crónica, una patología muy frecuente en fumadores crónicos.
Valor nutricional
Una pieza de 150 gramos sólo tiene 80 calorías, de las cuales ni una sola procede de materia grasa, por lo que las manzanas se convierten en un elemento imprescindible en las dietas de adelgazamiento. Además carece de colesterol, aporta 5 gramos de fibra y sólo 16 de azúcares. Los diabéticos no tienen que tener miedo a abusar de esta fruta, ya que sus aportes de azúcar son en forma de fructosa, que se descomponen poco a poco en el organismo y ayudan a mantener el nivel de azúcar estable.
Una manzana tiene 22 gramos de carbohidratos y carece de proteína. Dispone de un alto contenido en vitamina C, esencial para el sistema inmunológico. También tiene grandes aportes de vitaminas B1, B2 y B6, así como potasio, fósforo y calcio. Los minerales y las vitaminas se encuentran en la piel, por eso tenemos que comer la manzana con cáscara. Además, el ácido málico y tartárico ayudan a digerir los alimentos con elevadas cantidades de grasa.
Dientes sanos, digestión regular y efecto relajante
Cuando no tengamos un cepillo de dientes a mano, siempre podemos optar por comernos una manzana, ya que limpia la dentadura y fortalece las encías. Además, algunos científicos atribuyen al olor de la manzana un efecto relajante que ayuda a bajar la tensión.
¿Se acaban aquí las innumerables propiedades de esta fruta? No. Algunos naturópatas tienen una receta infalible para acabar con la diarrea: una manzana rayada que se deja a temperatura ambiente hasta que se ponga marrón, mezclada con miel o yogur. Como ya hemos mencionado, también tiene fibra, así que podemos regular el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento.
Por si esto fuera poco, dos manzanas para desayunar después de una noche de juega reducen los molestos efectos de la resaca. ¿Alguien da más?
Fuente:Plato del dÃa