No están tan seguros que ayude a prevenir el cáncer o los ataques cardíacos
Las llamadas grasas omega-3 del pescado, que hasta ahora se consideraban parte de una dieta alimentaria sana, pueden no tener los beneficios para la salud que se creía, según la revista especializada "British Medical Journal".
Tras revisar los resultados de 89 estudios anteriores sobre el asunto, un grupo de expertos de la Universidad de East Anglia, en Norwich, y otras instituciones, ponen en duda que las grasas que se encuentran normalmente en pescados como la caballa o el salmón ayuden a prevenir el cáncer o los ataques cardíacos.
Los expertos examinaron el impacto de esas grasas en personas con problemas cardiovasculares crónicos y llegaron a la conclusión de que las del tipo omega-3 no impedían la reincidencia de esas condiciones médicas.
Así, tras estudiar en 2003 el historial de 3.114 varones con problemas de angina de pecho, se descubrió que aquellos a quienes se habían administrado grandes cantidades de pescado graso corrían mayor riesgo de ataque cardíaco y que entre ellos se había dado el mayor número de defunciones por esa causa.
Los autores del nuevo estudio no explican, sin embargo, por qué los resultados de ese trabajo difieren de otros llevados a cabo anteriormente en ese mismo campo, por lo que sus conclusiones no son definitivas.
Según el equipo que lo llevó a cabo, dirigido por Lee Hooper, de la Facultad de Medicina de la citada Universidad, "probablemente no convenga recomendar una alta ingesta de grasas omega-3 a quienes sufren angina, pero no han padecido un infarto de miocardio".
Sin embargo, el experto en epidemiología Eric Brunner, de la Facultad de Medicina del University College, de Londres, considera que para el público en general, ese tipo de grasas resultan beneficiosas.
Según Brunner, actualmente se analiza si las grasas omega-3 previenen la pérdida de las facultades cognitivas o la demencia, aunque los primeros resultados del estudio no se conocerán hasta el año 2008.
"En el caso de las personas sanas parece aconsejable esa dieta (rica en grasas omega-3) aunque el nuevo estudio arroja dudas sobre sus efectos en el caso de quienes sufren enfermedades cardíacas crónicas", señala el experto.
Según la Fundación Británica para las Enfermedades Cardiovasculares, la solución del enigma podría estar relacionado con los niveles de mercurio en el pescado, posibilidad sugerida también por los autores del estudio.
El mercurio es dañino para la salud y se concentra de modo especial en el organismo de los peces que nadan en aguas contaminadas con ese metal.
El doctor Mike Knapton, de la citada fundación, cree que hace falta más estudios para determinar si el incremento del riesgo de cáncer tiene más bien que ver con la mayor presencia de mercurio, dado que la mayoría de los efectuados hasta ahora apuntaban a un beneficio de las grasas omega-3.
Fuente:EFE