Los bulbos comestibles aportan mucho más que un sabor ligeramente picante y fuerte al paladar: estimulan las defensas naturales, protegen el corazón y los vasos sanguíneos, combaten el cáncer, nos fortalecen ante las infecciones
¿Necesita más razones para incorporar a la dieta, este trío de alimentos que protegen las células de sus principales enemigos?
Debido a su sabor ligeramente picante y fuerte suelen emplearse como condimento o ingrediente menor y esporádico de ensaladas, sopas y salsas, pero por sus virtudes protectoras y curativas, deberían ser uno de los "platos fuertes" de toda mesa.
Los bulbos comestibles, pertenecientes a la familia botánica de las liliáceas o Allium, no sólo benefician el paladar sino también la salud, ya que son una barrera natural y poderosa contra los trastornos cardiovasculares, las infecciones y el cáncer, y unos excelentes aliados del organismo contra muchos otros trastornos.
Las virtudes de estas hortalizas se conocen desde hace miles de años: los griegos utilizaban los puerros para combatir la esterilidad y el emperador Nerón los tomaba para aclararse la voz; los egipcios bebían jugo de cebollas para aliviar la tos, los catarros y los trastornos estomacales; y el historiador romano Plinio el Viejo indicaba el ajo para combatir 61 enfermedades.
Las investigaciones médicas no sólo han ido confirmando las bondades de los dos pesos pesados de la familia Allium, la cebolla y el ajo sino también aportado evidencias de que todas las liliáceas, desde el puerro y las chalotas, hasta la cebolleta y el cebollino, benefician la salud de distintos modos.
Fuente:SaludMania.com