Seguramente, todos hemos oído alguna vez que “la sal engorda” o que “comer deprisa engorda”. Son, en todo caso, mitos o leyendas que se han transmitido de generación en generación y que no dejaremos de oír aunque se demuestre lo contrario. A continuación, aclararemos algunas creencias erróneas:
• Comer hidratos de carbono engorda: lo que en realidad produce un aumento de peso es la ingesta excesiva de calorías, ya que si consumimos más energía de la que quemamos, se nos acumularán en nuestro cuerpo. Es muy importante nutrirse de carbohidratos para poder llevar a cabo una dieta equilibrada.
• Tomar mucha azúcar causa diabetes: el origen de la diabetes se debe a una falta de insulina en el cuerpo, debido a un trastorno de origen genético (tipo 1) o bien, por un problema adquirido (tipo 2). Este mito deriva de la creencia de que los alimentos ricos en glucosa suelen aportar muchas calorías, con lo que consumir muchos productos de este tipo, conlleva un aumento de peso.
• Si cenas justo antes de irte a la cama, ganarás peso: En realidad, lo que importa es lo qué se come, no cuándo se come. La calorías surten el mismo efecto en el cuerpo, sin que influya para nada el momento en que se consumen.
• Seguir una “dieta milagro” de vez en cuando no es malo para la salud: Después de realizar este tipo de regímenes, se suele recuperar el peso perdido, incluso incrementarlo. Hay que tener cuidado, porque muchos de estas dietas son realizadas sin tener en cuenta la opinión de un nutricionista o especialista.
• Estar delgado es un indicador fiable de buena nutrición: No es cierto. No tener kilos de más no significa estar bien alimentado o sano. Lo que es realmente importante es comer de todo, y con moderación.
Fuente:www.karlosnet.com