¿Cocina internacional?
En versiones light
Lo más seguro es que no acudes a diario a un restaurante de comida internacional, pero sí lo harás de cuando en cuando, aunque sólo sea para salir de la rutina.
Cualquiera que sea el tipo de cocina elegido, también hallarás opciones que no tienen por qué afectar a tu línea y a tus deseos de perder peso. Para ello, ten en cuenta estas premisas, según donde vayas:
Si acudes a un italiano. Pasta y ensalada.
Puedes hacer de la socorrida pasta el plato principal, siempre y cuando no la pidas con salsas muy calóricas.
Prohibido:
Nada de nata, bechamel o mantequilla, sino salsa de tomate, almejas, gambas o verduras para acompañar unos espaguetis o unos fetuchines.
Permitido:
Una ensalada, preferiblemente de hoja verde ya que son las menos calóricas, será el complemento perfecto para la pasta o, por qué no, también para un plato ligero de carne o pescado, tipo escalopines o merluza, respectivamente.
De postre y para no estropear tu buen criterio en la mesa, una pieza de fruta, un lácteo o un sorbete, descarta el tentador helado italiano.
El típico restaurante francés. Ni quiches, ni patés
Es poco adecuado para intentar adelgazar por múltiples motivos, pero también puedes encontrar algunas alternativas ligeras:
Prohibido:
Volovanes, quiches y demás delicias superengordantes que entran por los ojos. ¡Ni probarlas!
Resístete también ante los patés o las cremas, muy ricas en nata, o las patatas fritas en abundante mantequilla.
Y en el postre huye de crepes, suflés y petit choux. Pide una pieza de fruta.
Permitido:
Opta por las verduras hervidas o a la plancha, que en estos locales se preparan de forma exquisita. No olvides las ensaladas templadas o los huevos revueltos o en tortilla. Después, un pescado a la sal, una pechuga de pollo o pavo a la parrilla o una carne a la plancha permitirán comer más que de sobra sin sobresaltos en la báscula. Sólo es cuestión de autocontrol.
Ir a un restaurante alemán. Descarta la mayonesa
Tampoco ayuda mucho en nuestro objetivo frente al sobrepeso acudir a un local alemán, entre otras cosas porque las raciones suelen ser grandísimas. ¡Tranquilidad! incluso en estos restaurantes, con un poco de disciplina, podrás salir airoso. Empieza por asegurarte bien de qué es lo que comes, preguntando al maitre la composición y preparación de cada uno de los platos que desconozcas.
Prohibido:
Huye de los platos que incluyen patatas fritas o ensaladas, pues éstas suelen ir aliñadas con variantes de la mayonesa, que son súpercalóricas. Pasa de postres, muy energéticos (la típica tarta, pasteles...).
Permitido:
Carpaccio ¬carne cruda en lonchas muy finas¬ o una chucrut, ¬col fermentada¬ son buenas alternativas, al igual que un par de salchichas cocidas con arroz blanco.
Toma un café o una infusión con sacarina.
¿Te gusta la cocina oriental?. Toma soja y marisco
No todos los días, pero de vez en cuando resulta una buena idea acercarse hasta un chino. Como en todo, esta regla también tiene sus excepciones.
Prohibido:
Las salsas agridulces, ya que llevan azúcar y deben ser obviadas. Los rollitos de primavera, el wantan o los platos muy condimentados. Helados fritos o con nata y nueces (¡aportan tropecientas calorías!)
Permitido:
Bambú, brotes de soja, setas chinas o arroz hervido son buenas ideas como entrante.
Unas gambas o langostinos, de segundo, aportan proteínas de magnífica calidad y hacen más atractiva una dieta cuyo objetivo se centra en perder peso. Mango o lichis al natural, para terminar, suponen un buen colofón.
Fuente:Dietas.com