Si a pesar de haber pasado la treintena el acné sigue manifestándose en tu piel, no te preocupes, hay soluciones que te ayudarán a superar esta molesta y antiestética afección cutánea. Existe un tratamiento para cada tipo de caso, la clave está en la constancia.
Si tu padeces las molestias de esta afección, ya sea de carácter leve o severo, no te preocupes. Ponte en manos cuanto antes de un dermatólogo que determine cuál es el origen de tu problema y él te pondrá el tratamiento adecuado para ganarle la batalla a esos molestos granitos.
Por qué a ésta edad
El acné no conoce sexo ni edad. Aunque bien es cierto que se suele dar en la adolescencia debido a la hiperactividad hormonal que provoca un aumento de la secreción sebácea, un pequeño grupo sigue sufriéndola a edades avanzadas o se le manifiesta a una determinada edad, aunque en su pubertad no lo padeciera.
¿Las causas? Son muchos los factores que pueden alterar la producción de andrógenos (hormonas masculinas), causantes del acné. Desde predisposición genética, hasta alteraciones hormonales, o tratamientos faciales agresivos, polución, incluso estrés, obesidad o diabetes.
Deberá ser el médico quien determine el diagnóstico exacto para así poner el tratamiento adecuado. Es importante no automedicarse, sobre todo con productos indicados normalmente para los adolescentes, ya que el acné juvenil es diferente al adulto.
Tratamientos
Dependiendo de la gravedad y de la causa del acné, se receta un tratamiento u otro.
Para el acné más leve se suele administrar un tratamiento tópico, es decir, medicamentos que se aplican directamente sobre la piel.
· Tretinoina. Derivado de la vitamina A que tiene una acción queratolítica (descama la piel para que la grasa pueda salir y no se acumule). Además, ejerce una acción leve e indirecta sobre la colonización de las bacterias de la base de la glándula sebácea. Sirven para tratar las formas no inflamatorias del acné (puntos negros o comedones). Como efecto secundario puede producir cierta irritación en la piel, sobre todo al inicio de la terapia.
· Peróxido de Benzoilo (POB). Exfoliante que combate la infección bacteriana y la inflamación. Se suele utilizar para las formas inflamadas del acné. Su principal inconveniente es que irrita y descama la epidermis en exceso.
· Ácido Azelaico. Ataca el acné desde un triple flanco: destruye el tapón de queratina y grasa (acción queratolítica); disminuye la inflamación (acción antiinflamatoria) y suprime las bacterias asociadas al acné (acción antibacteriana).
· Antibióticos tópicos. Combaten la infección bacteriana y la inflamación.
Muchos de éstos productos se emplean por la noche por su incompatibilidad con el sol.
Para el acné un poco más persistente se utilizan los tratamientos orales.
· Antibióticos. Pueden ser bastante efectivos para determinados tipos de acné. Pero como contrapartida pueden producir trastornos gastrointestinales o simplemente pueden introducir una resistencia a determinadas bacterias y volverse ineficaz.
· Tratamientos hormonales. Son sustancias que reducen la superproducción de andrógenos, al ser opuestos a ellos, por lo que también se reduce la sobreproducción de grasa. Normalmente se aplica en mujeres (estamos hablando de la píldora), ya que no sólo lleva antiandrógeno sino que viene acompañada de estrógeno (la hormona femenina). Es una buena solución ya que es un tratamiento muy efectivo contra el acné, y al mismo tiempo proporciona una protección anticonceptiva y controla el ciclo menstrual. Tres efectos en un solo gesto.
Hay algunos factores externos a nosotros que pueden agravar el problema del acné y que hay que evitar si no se quiere empeorar la afección.
· La sal. En altas proporciones pueden producir un aumento de la secreción sebácea causante de los granillos, sobre todo en personas propensas al acné. Si es tu caso, evita las carnes preservadas, como los jamones, los quesos y cualquier clase de comida procesada.
· El aceite de cacahuate. Suele ser muy empleado en las comidas orientales y exóticas, como la Tailandesa o la China.
· El aceite mineral. Tiene moléculas grandes que bloquean los poros. Suele ser utilizado en los cosméticos por su bajo precio.
· La lanolina. Aunque tiene propiedades muy valoradas en cosmética, también puede producir la obstrucción de los poros.
· La jalea de petróleo. Se suele emplear en barras de labios y en algunos cosméticos. También obstruye los poros.
· Colorantes y aromas artificiales. También utilizados en la cosmética. Usa mejor productos con aceites esenciales y no químicos dañinos.
· Cabellos sucios. Mantén tu pelo limpio y evita su contacto con la cara, sobre todo si es graso.
· Acondicionador del pelo. Cuidado con que no caiga a la cara cuando te aclares el pelo, suele ser muy graso.
· Las manos. Intenta no tocarte la cara durante el día. Las manos acumulan muchas bacterias que pueden infectar tu piel.
· Almohada. Cambia tu almohadón frecuentemente para evitar que la grasa de tu piel se acumula en la almohada y contamine tu cara.
Durante el proceso de curación o control de los brotes y manifestaciones del acné, que suele ser largo, la constancia es fundamental para obtener un buen resultado. De la tenacidad nace la recompensa de librarte de una vez por todas de esos antiestéticos granos.
Fuente:SaludmanÃa