Los nutrientes están contenidos en los alimentos y se ha reconocido el valor que éstos tienen para mantener la salud e, incluso, para prevenir la aparición de signos clínicos de algunas enfermedades. No obstante, ¿por qué es tan difícil para el común denominador de la población adquirir una cultura apropiada de alimentación?
En los últimos años el avasallante incremento del sedentarismo y la tendencia a consumir alimentos altamente procesados, ricos en grasas; además del mal vínculo establecido entre lo que significa comer saludable y su relación con el buen sabor o la degustación placentera, ha generado evidentes consecuencias en el incremento de las tasas de obesidad y todos los problemas que se derivan de la misma.
El sobrepeso y la obesidad se definen como un aumento de la cantidad de grasa corporal que frecuentemente se acompaña de un incremento de peso. La grasa corporal normalmente representa el 25% del peso en el hombre y 30% del peso en la mujer; y está ubicada principalmente en dos sitios: 1- debajo de la piel (grasa subcutánea) y 2- en el abdomen y el tórax, rodeando las vísceras lo cual se conoce como grasa visceral o abdominal.
Ahora bien, ¿por qué es tan importante medir la grasa visceral o abdominal? Se ha comprobado la estrecha relación que existe entre los factores de riesgo cardiovascular y la obesidad abdominal, es decir, cuando la cintura es mayor de 90 cm. en hombres y más de 80 cm. en mujeres.
¿Es la estética el problema? Definitivamente no, pues esa prominencia en el abdomen generalmente no viene sola, es decir, está acompañada generalmente con la presencia de otras condiciones que incrementan el riesgo cardiometabolico (la mayor o menor posibilidad que tiene una persona de desarrollar enfermedad cardiovascular y/o diabetes mellitus).
Las condiciones asociadas a la obesidad abdominal que aumentan el riesgo cardiometabolico son los triglicéridos altos; la disminución del colesterol HDL –llamado bueno porque es el transportador que lleva al colesterol de las arterias hacia el hígado donde se elimina-; la presión arterial elevada y la glicemia elevada. De manera práctica, se ha convenido usar algunas escalas para medir el riesgo cardiometabolico y una de estas consiste en determinar la presencia de Síndrome Metabólico. Aunque hay diversidad de criterios entre diversas organizaciones científicas, se ha establecido que cuando una persona reúne al menos 3 de los 5 criterios anteriores, tiene Síndrome Metabólico, y su presencia aumenta el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus.
El cuerpo responde a los alimentos que recibe (Parte II)
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Fuente:Comstat Rowland: www.analitica.com