Helado ¿por qué privarse?
Para no privarse de los antojos?
Llega el verano y reaparece un viejo amigo en la mesa de postres.
Las heladerías parecen florecer por todos lados y nuestro cuerpo cansado nos pide un alivio contra el calor.
Entonces... ¿por qué privarse?
Los helados poseen un considerado valor nutricional por su contenido en calcio, vitamina A y también vitamina B2 (o riboflavina).
A la vez, contienen otras vitaminas como la B12 y ciertos minerales tal como el fósforo.
Por estos motivos, se incluye al helado entre los alimentos que pueden beneficiar a personas con osteoporosis, ciertas debilidades inmunológicas y también condiciones dermatológicos.
Sin embargo...
No todos los helados son iguales.
Todo lo dicho hasta acá se aplica solamente a los helados que llevan leche o algún derivado lácteo.
¿Cómo? ¿Existen helados sin leche?
Por supuesto. Y tú los conoces muy bien.
Los polos, helados de agua o sorbetes -compuestos por azúcar, colorantes y edulcorantes- no son productos lácteos.
Se entiende, entonces, que estos helados no presentan los mismos beneficios nutricionales que los anteriores.
Por otro lado...
Vitaminas, minerales, proteínas? Todo muy lindo, hasta ahora.
Pero? ¿y la grasa?
No olvidmos que - justamente por ser un derivado lácteo- el helado también es rico en grasas y, dentro de éstas, sobretodo en grasas saturadas.
¡Ajá!
¿Y entonces?
¿Cuál es el veredicto?
¿Helado bueno? ¿O helado malo?
En realidad, ningún alimento es bueno ni malo por sí solo:
su valor está dado por el papel que ocupa dentro la dieta.
Nadie está gordo porque coma helado una o dos veces por semana.
Está gordo porque tiene malos hábitos alimenticios o porque es muy sedentario.
Eso es todo.
¿Para qué echarle la culpa al pobre helado?
Ahora bien, si comes helado todos los días, tres veces por día, eso ya es otra historia.
Si elijo comer helado... ¿cuál elijo?
En primer lugar, elije los que no son derivados de productos lácteos.
Agua, colorante y azúcar, sí. Toda la grasa de los helados de crema, no. Es negocio, ¿no?
En segundo lugar, recurre a helados light.
Sabes que existen y que son muy accesible así que no tienes excusas para ignorar esta opción.
En tercer lugar -y si no te queda otra- ¡cede a la tentación!
¿En serio?
En serio.
Un helado nunca mató a nadie, además tampoco engorda taaaaanto.
Para tener en cuenta: cuanto más cremoso sea un helado mayor será su contenido graso.
Casualmente (¿casualmente?) cuanto más cremoso sea un helado, más rico es.
(One of God"s little jokes?)
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