La
piña fresca es una fruta muy apropiada como postre ya que nos ayuda a digerir y a combatir el estreñimiento.
Sus propiedades digestivas se las proporciona una sustancia llamada bromelina, una enzima presente en su corazón que facilita la digestión de las proteínas, por lo que resulta muy apropiado consumirla tras una comida copiosa con carne, pollo, asados, cerdo, etc.
Esto no significa ni mucho menos que esta fruta tropical tenga efectos "quema grasa" o que sea la panacea para la celulitis. Ésta es una teoría difundida que no tiene ningún fundamento; de ser así nos habría resuelto muchos problemas de obesidad. Sus propiedades diuréticas, junto con su aporte de fibra y sus efectos digestivos, la hacen idónea para combatir problemas de celulitis, pero no hace milagros.
Que facilite la digestión de las proteínas no significa que metabolice las grasas ni que elimine "ipso facto" la celulitis.
El efecto digestivo de la
piña se pierde cuando se consume en conserva, ya que al haber sido esterilizada, la bromelina se desnaturaliza y pierde sus propiedades. Su consumo puede provocar irritación de garganta o de la mucosa bucal a algunas personas. Esto es debido a que la
piña contiene ácido acético, el mismo que el vinagre.
Como todas las frutas comestibles, la
piña
es muy saludable. Su contenido en azúcar es relativamente escaso y, por tanto, es baja en calorías. Es rica en vitamina C y en fibra, por eso, cuando se consume entera resulta muy apta para combatir el estreñimiento. Es también un magnífico diurético y además nos aporta calcio y yodo, lo que la convierte en indicada para problemas de osteoporosis y para el desarrollo de los niños.
En zumo recién elaborado conserva sus propiedades digestivas y su aporte vitamínico, pero se pierde la fibra.
La
piña es muy apta para consumirla sola, en ensalada o combinada con platos salados, como carne, pollo y verduras.
Fuente:Salud ManÃa