La vitamina E funciona principalmente como antioxidante, protegiendo a las membranas celulares y disminuyendo el daño sobre las mismas.
Sin vitamina E, nuestras células serían muy susceptibles de romperse -particularmente en el caso de las células nerviosas.
Su importancia en la dieta ha sido el foco de atención de miles de estudios en los últimos años.
Principalmente, se ha estudiado su papel como factor vital en la reproducción -encontrándose muchos casos en los cuales losindividuos al ser privados de ella se tornan estériles.
A pesar de que la dosis diaria recomendada de vitamina E es de unos 10 mg diarios, la cantidad de vitamina E requerida varía de acuerdo a la cantidad de grasas polinsaturadas consumida en nuestra dieta.
Afortunadamente en líneas generales cuando en un alimento se hallan grandes cantidades de lípidos polinsaturados, también se hallan grandes cantidades de vitamina E.
Qué conveniente, ¿no?
Las mejores fuentes de vitamina E son los aceites vegetales poliinsaturados, las semillas, nueces y granos enteros.
La cocción y procesamiento de las comidas, especialmente en el caso de las harinas, reduce su contenido de vitamina E.
Algunas otras buenas fuentes de vitamina E son los espárragos, los alcauciles, los vegetales de hojas verdes y los tomates.
La deficiencia severa de vitamina E es extremadamente rara.
Sin embargo, existen cuatro afecciones muy comunes asociadas a bajos niveles de vitamina E:
Mala absorción de grasas (celíacos, etc.)
Partos prematuros.
Desórdenes hereditarios de los glóbulos rojos.
Disfunciones renales.
Los síntomas de la deficiencia de vitamina E en los adultos incluyen daños en el sistema nervioso, debilidad muscular, mala coordinación, movimientos involuntarios de los ojos, ruptura de glóbulos rojos lo cual implica anemia.
dosis diaria recomendada
grupo (UI)
unidades internacionales
Niños menores de 1 año 4.5 - 6.0
Niños entre 1 y 10 años 9 - 10.5
Hombres mayores de 11 años 15
Mujeres mayores de 11 años 12
Mujeres embarazadas 15
Mujeres en período de lactancia 18
El rol de la vitamina E, es fundamentalmente la protección de los tejidos de nuestro cuerpo de
sustancias nocivas (plomo y mercurio)
compuestos tóxicos (benceno, tetracloruro de carbono)
solventes
algunas drogas
radiaciones
la acción de los radicales libres
La vitamina E también cumple una función primordial en las funciones del sistema inmunológico, protegiéndolo de posibles daños durante momentos de gran stress.
También se ha indagado sobre su posible contribución al tratamiento y la prevención de enfermedades virales crónicas, alergias, anemia, arritmias, ateroesclerosis, cáncer, cataratas, diabetes, sólo para nombrar algunas de ellas.
La dosis típica de vitamina E para fines terapéuticos oscila entre las 400 y 800 U.I.
Sin embargo, existe la duda con respecto a la utilidad de las dosis mayores a las 400 U.I. (pues se piensa que su efectividad, en el caso de las dosis mayores a 400 U.I., no siendo menor es más o menos igual) al combinarse con vitamina C extra; puesto que la vitamina C tiene la habilidad de regenerar la vitamina E oxidada en nuestro cuerpo y potenciar su efecto antioxidante.
A pesar que la vitamina E es una vitamina liposoluble (las vitaminas liposolubles son las vitaminas A, D, E y K), tiene un excelente récord de seguridad, en cuanto a su toxicidad.
En cuanto a las interacciones con otros nutrientes, la vitamina E actúa conjuntamente con un gran número de nutrientes antioxidantes, especialmente con la vitamina C y el selenio.
La vitamina E también contribuye a la mejor utilización de la vitamina A, y puede ser necesaria en la conversión de la cobalamina (vitamina B12) a su forma más activa.
También protege a los ácidos grasos esenciales de ser dañados.
La vitamina E puede potenciar el efecto anticoagulante de ciertos fármacos, al tiempo que incrementa las funciones coagulantes de la vitamina K.
La vitamina E también puede incrementar el efecto antiagregante plaquetario de drogas tales como la aspirina.
Fuente:Cuerpodiet.com