
El chocolate es el alimento que se obtiene mezclando azúcar con dos productos
derivados de la manipulación de las semillas del cacao: una materia sólida
(la pasta de cacao) y una materia grasa (la manteca de cacao). A partir de esta
combinación básica, se elaboran los distintos tipos de chocolate,
que dependen de la proporción entre estos elementos y de su mezcla o no
con otros productos tales como leche y frutos secos.
La elaboración del chocolate pasa por su última fase con la cuidadosa
mezcla de la pasta y la manteca de cacao con azúcar, refinando la composición
resultante por medio de trituradoras-refinadoras que producen una pasta muy delgada.
A continuación, se efectúa la operación más importante,
el conchado (o concheado), que le dará al chocolate toda su finura y su
untuosidad.
El conchado es un amasado suplementario en artesas que, originalmente, tenían
forma de concha. La pasta es batida y estirada en la artesa por unos rodillos,
con un lento movimiento de vaivén, durante un periodo de tiempo y a una
temperaturas que varían según el producto que se quiera obtener
(en todo caso, unas horas y, a menudo, varios días). Todas estas operaciones
se realizan a una temperatura superior al punto de fusión de la manteca
de cacao que, por lo tanto, se mantiene líquida.
El último paso es el templado, que consiste en fundir completamente el
chocolate a 50ºC para que se rompan las estructuras cristalinas de la manteca
de cacao, enfriarlo a 30º para devolverle la estructura, y, finalmente, aumentar
ligeramente la temperatura para que los cristales se agrupen de nuevo en pequeñas
cadenas.
Normalmente, el chocolate lleva añadida vainilla (o algún derivado
como la vainillina) como aromatizante, y lecitina de soja como emulsionante y
estabilizante para mejorar la textura y mantener las cualidades del chocolate;
en total, ambos productos no superan el 1% del chocolate.
Los distintos tipos de chocolate se elaboran modificando las proporciones entre
sus componentes y añadiendo otros productos a la composición básica
de pasta, manteca y azúcar. Su presentación puede ser en forma de
tableta o en polvo:
Chocolate en tableta
Chocolate negro: (llamado también chocolate fondant; chocolate amargo;
chocolate bitter; chocolate amer; chocolate puro): es el chocolate propiamente
dicho, pues es el resultado de la mezcla de la pasta y manteca del cacao con azúcar,
sin el añadido de ningún otro producto (exceptuando el aromatizante
y el emulsionante más arriba citados). Las proporciones con que se elabora
dependen del fabricante. No obstante, se entiende que un chocolate negro debe
presentar una proporción de pasta de cacao superior, aproximadamente, al
50% del producto, pues es a partir de esa cantidad cuando el amargor del cacao
empieza a ser perceptible. En cualquier caso, existen en el mercado tabletas de
chocolate negro con distintas proporciones de cacao, llegando incluso hasta el
99%.
Chocolate de cobertura: es el chocolate que utilizan los chocolateros y los pasteleros
como materia prima. Puede ser negro o con leche, pero en todo caso se trata de
un chocolate con una proporción de manteca de cacao de alrededor del 30%,
lo que supone el doble que en los otros tipos de chocolate. La cobertura se usa
para conseguir un alto brillo al templar el chocolate y porque se funde fácilmente
y es muy moldeable.
Chocolate a la taza: es el chocolate negro (normalmente, con una proporción
de cacao inferior al 50%), al que se le ha añadido una pequeña cantidad
de fécula (normalmente, harina de maíz) para que a la hora de cocerlo
aumente su espesor. Suele disolverse en leche. Hoy en día, es posible encontrar
también este chocolate en los comercios en forma ya líquida.
Chocolate con leche: es el derivado del cacao más popular. Se trata, básicamente,
de un dulce, por lo que la proporción de pasta de cacao suele estar por
debajo del 40%. No obstante, buena parte de las más importantes marcas
de chocolate producen tabletas de chocolate con leche con proporciones de cacao
inusuales, por encima incluso del 50%, dirigidas tanto al mercado de los gourmets
como al negocio de la pastelería. El chocolate con leche, como su nombre
indica, lleva leche añadida, en polvo o condensada.
Chocolate blanco: estrictamente, no se trata de chocolate, pues carece en su composición
de la pasta de cacao, que es la materia que aporta las propiedades del cacao.
Se elabora con manteca de cacao (por lo menos, el 20%), leche (en polvo o condensada)
y azúcar. Es un producto extremadamente energético y dulce. Visualmente
muy atractivo, es un elemento decorativo muy usado en la repostería.
Chocolate relleno: como indica la expresión, es una cubierta de chocolate
(en cualquiera de sus variantes y con un peso superior al 25% del total) que recubre
frutos secos (avellanas, almendras...), licores, frutas, etc.
Pautas para la degustación del chocolate negro en tableta
Degustar el chocolate consiste en experimentar, analizar y apreciar sus características
organolépticas con los cinco sentidos. Es importante recordar que la temperatura
y humedad del ambiente pueden repercutir en la degustación.
Un buen chocolate tendrá un color marrón muy oscuro y brillante,
uniforme, sin ningún tipo de mácula, burbujas o hendiduras.
El tacto debe ser firme, nunca pegajoso, y, al partirlo, debe ofrecer una resistencia
mínima; si al partirlo forma astillas, está demasiado seco; y si
es difícil de partir está muy ceroso. En boca, la disolución
será fácil, continuada y completa, esto es, sin rastro alguno de
granulosidades.
Se tendrán en cuenta la olfacción directa y la indirecta (por vía
retronasal).
El sabor debe ser básicamente amargo con un punto de acidez y de dulzor,
y después debe haber toques de piña, plátano, vainilla, canela,
etc.
El chocolate en polvo tiene por objeto su disolución en leche. Se elabora
con una proporción de cacao que oscila entre un 25 y un 32%, y se presenta
más o menos desgrasado. En España, un ejemplo muy popular de chocolate
en polvo es el Cola Cao.
Igual que ocurre con el chocolate a la taza, existe chocolate en polvo con harina
añadida para facilitar el espesado.
Existe también en polvo el llamado cacao puro, que ya no es propiamente
chocolate pues no lleva azúcar en su composición. Su contenido en
grasa suele ser bajo, entre un 8 y 22%.
Para la composición nutricional, véanse al final los enlaces externos
sugeridos
Los dos principales ingredientes del chocolate son calóricos: la grasa
y el azúcar.
Los hidratos de carbono: los proporcionan sobre todo los azúcares, que
aportan casi la mitad de la energía total. El cacao como materia prima
contiene además almidón y fibra, pero estos componentes quedan luego
más diluidos en los productos finales de chocolate.
Las grasas: proporcionan la otra mitad de la energía del chocolate elaborado.
La excepción es el cacao en polvo, que tiene muy poco contenido graso.
La fibra: se encuentra en cantidades apreciables tanto en el cacao en polvo como
en el insoluble; sin embargo, los productos acabados de chocolate contienen cantidades
poco significativas.
Los minerales: en los chocolates negros y en el cacao en polvo el aporte de minerales
se ve reducido por su dilución con otros ingredientes; en cambio, el chocolate
con leche y el chocolate blanco se ven enriquecidos sobre todo con el aporte de
calcio.
Las proteínas: no tienen un lugar destacado, excepto en el chocolate con
leche y el chocolate blanco, cuyos ingredientes lácteos aumentan su valor
proteico. Además, el cacao como materia prima también ofrece porcentajes
más altos.
Las vitaminas: destaca sobre todo el aporte de ácido fólico. Los
chocolates blancos y con leche presentan mayores cantidades de vitamina A que
el resto de los derivados del cacao debido a los lácteos que contienen.
La energía: los chocolates en general (y en menor medida el cacao en polvo)
son alimentos muy energéticos.