La lechuga es una planta herbácea anual, propia de las regiones templadas,
que se cultiva para alimentación. Tallos muy cortos. Hojas verde brillantes
sin espinas , las inferiores enteras con peciolo corto. Hojas superiores sésiles,
más redondeadas y ovales. Flores amarillas manchadas de violeta en panículas.
Frutos de color gris con un pico prominente, tan largo como el resto. Debido a
las muchas variedades que existen se puede consumir durante todo el año.
Normalmente se toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos; ciertas
variedades, de origen chino sobre todo, poseen una textura más robusta
y se emplean cocidas. Algunas veces aparece asilvestrada.
Su origen se situa en Asia, a partir de la especie Lactuca serriola. Se encuentra ampliamente cultivada en todo el mundo, presentando numerosas variedades. Del latín lactuca. Tal etimología refiere al líquido lechoso ( De apariencia "láctea") principalmente savia que exudan los tallos de esta planta al ser cortados.
La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95%), es rica en antioxidantes, como la vitamina A, C, E, B1, B2 y B3, minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro.
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Las lechugas han sido y son utilizadas en infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin embargo en la remota Antigüedad -especialmente en Egipto- se rendía culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido ofrendándoles plantas de lechuga, lo cual parecía paradojal, hasta que en el 2006 se descubrió que un dosaje moderado de los alcaloides presentes en la lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras que un dosaje elevado actua a la inversa, como un ansiolítico.
En aquellos países en que la higiene de las aguas de regadío es deficiente, o incluso se riega los cultivos con aguas servidas, la lechuga representa una importante fuente de infección de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, el cólera, las salmonelosis, por lo que es recomendable consumirlas muy bien lavadas con agua potable y desinfectadas con una solución microbicida.
Estimula la eliminación de orina, por lo que resulta adecuado en aquellos casos en que haya que estimular a los riñones para aumentar la micción, en enfermedades como : obesidad, hipertensión arterial, hidropesía ( acumulación de líquidos en el cuerpo con hinchazón de los tejidos) , edemas , dolor de riñón ( nefritis), cálculos renales, insuficiencia renal, inflamación de la vejiga urinaria (cistitis), etc. Igualmente se utiliza como apoyo en las diestas destinadas a rebajar el azúcar de la sangre, mediante la eliminación de líquidos corporales. ( Decocción al 50 % de hojas de lechuga durante 10 minutos. Tomar un par de vasos al día). Mejora la circulación, previene la arteriosclerosis y disminuye el colesterol ( Ensaladas de lechuga cruda o lechuga frita ).
La lechuga presenta propiedades carminativas, liberándo el organismo de las molestas flatulencias evitando la sensación de llenado del estómago y vientre. ( Beber el líquido de la decocción anterior) Este mismo preparado es estomacal y ayuda a facilitar la digestión y proteger el estómago aliviandolo de las inflamaciones intestinales.
Las decocciones de hojas de lechuga resultan interesantes para las afecciones del aparato respiratorio, ayudando a combatir los ataques de asma y los espasmos bronquiales. Si se deja espigar la planta, pueden aprovecharse los tallos florales para realizar las mismas decocciones con propiedades más destacadas que las de las hojas. Para combatir la tos, se puede realizar un jarabe cociendo 150 g de hojas frescas y hervirlas durante un cuarto de hora. Se añade a la mezcla resultante una taza de azucar. Se guarda en un frasco cerrado para tomar un par de vasos al día calientes. También se puede realizar una decocción de unas hojas en agua. Añadir el jugo de un limón. Beber un par de vasos al día, uno antes de irse a la cama.