
La miel es un fluido dulce y viscoso producido por las abejas a partir del néctar
de las flores o de secreciones de partes vivas de plantas o de excreciones de
insectos chupadores de plantas. Las abejas lo recogen, transforman y combinan
con substancias propias y lo almacenan en los panales donde madura. La técnica
que involucra la extracción de miel de los panales de la colmena es conocida
como apicultura.
Las características físicas, químicas y organolépticas
de la miel vienen determinados por el tipo de néctar que recogen las abejas.
Según su origen vegetal, se diferencia entre:
Miel de flores: la producida por las abejas a partir del néctar de las
flores. Se distinguen muchas variedades:
monofloral: predominio del néctar de una especie. Las más usuales
son de castaño, romero, tomillo, brezo, naranjo o azahar, tilo, acacia,
eucalipto, lavanda o cantueso, zarzamora, alfalfa, etcétera.
multifloral («mil flores»): del néctar de varias especies vegetales
diferentes, y en proporciones muy variables.
de la sierra o de montaña, y del desierto (varadulce, mezquite, gatun),
que son tipos especiales de mil flores.
Miel de mielada o mielato, miel de rocío o miel de bosque: es la producida
por las abejas a partir de las secreciones dulces de pulgones, cochinillas y otros
insectos chupadores de savia, normalmente de pinos, abetos, encinas, alcornoques
y otras plantas arbustivas. Suele ser menos dulce, de color muy oscuro, se solidifica
con dificultad, y no es raro que exhiba olor y sabor especiados, resinosos. La
miel de mielato procedente de pinares tiene un peculiar sabor a pino, y es apreciada
por su uso medicinal en Europa y Turquía.
La miel de flores es transparente y se solidifica con el tiempo dependiendo de
su procedencia vegetal y de la temperatura. Por debajo de 14ºC se acelera
el proceso de solidificación. Las mieles de brezo se endurecen muy pronto
y las de castaño tardan mucho.
El estudio del polen en la miel virgen (melisopalinología) permite determinar
su origen floral. Dado que las partículas de polen están electrostáticamente
cargadas y atraen otras partículas, las técnicas usadas en la melisopalinología
pueden usarse en estudios medioambientales de partículas radiactivas, polvo
o contaminación.
Un efecto secundario de la recolección del néctar y el polen para
la producción de miel es la polinización, que es crucial para la
reproducción de las plantas con flores.
La miel se usa principalmente en la cocina y la pastelería, como acompañamiento
del pan o las tostadas (especialmente, en desayunos y meriendas) y como aditivo
de diversas bebidas tales como el té. Al ser rica en azúcares como
la fructosa, la miel es higroscópica (absorbe humedad del aire), por lo
que el añadir una pequeña cantidad a panes y pasteles hace que éstos
endurezcan más lentamente. La miel virgen también contiene enzimas
que ayudan a su digestión, así como diversas vitaminas y antioxidantes.
Por esto suele recomendarse el consumo de la miel a temperaturas no superiores
a 60°C, pues a mayor temperatura empieza a perder propiedades beneficiosas
al volatilizarse algunos de estos elementos.
Casi todos los veganos evitan tomar miel, pues técnicamente es un producto
de procedencia animal.
La miel es el ingrediente principal de la hidromiel, que es producida a partir
de la miel y el agua, que también es conocida como «vino de miel».
Tiene muchas propiedades terapeúticas. Se puede usar externamente debido
a sus propiedades antimicrobianas y antisépticas. Así, la miel ayuda
a cicatrizar y a prevenir infecciones en heridas o quemaduras superficiales. También
es utilizada en cosmética (cremas, máscarillas de limpieza facial,
tónicos, etc.) debido a sus cualidades astringentes y suavizantes.
La miel también se emplea en la medicina tradicional. Es un excelente conservante
natural. Sin embargo, no siempre es saludable. Debido a que procede de flores
salvajes, hay algunos momentos y lugares en los que la miel producida por las
abejas es altamente tóxica. Los rododendros y azaleas producen un néctar
altamente venenoso para los humanos, aunque inofensivo para las abejas, que producen
así una miel mortífera. En algunas regiones del mundo las colmenas
se vacían inmediatamente después de la temporada de flores, eliminando
cualquier residuo para evitar envenenamientos accidentales. Existen historias
del uso de miel venenosa como arma de guerra en la antigüedad, pero no son
corroborables. Dicha miel venenosa es muy difícil de encontrar. La forma
de la flor de azalea hace que a las abejas le resulte difícil acceder al
néctar, y en la época en la que florecen hay casi siempre otras
flores más atractivas para las abejas.
Debido a su contenido de azúcares simples, de asimilación rápida,
la miel es altamente calórica (cerca de 3,4 kcal/g), por lo que es útil
como fuente de energía.
La miel no se echa a perder. Gracias a su alta concentración de azúcar,
mata a las bacterias por lisis osmótica. Las levaduras aerotransportadas
no pueden prosperar en la miel debido a la baja humedad que contiene. Los traslados
de cuerpos humanos en la antigüedad se hacían sumergidos en miel;
por ejemplo Alejandro Magno fue trasladado desde Babilonia hasta Alejandría
en Egipto en el 323 adC y el de Agesilao, rey de Esparta, desde Egipto hasta su
ciudad natal en el 360 adC, utilizándose miel para evitar la descomposición.
El efecto preservante de la miel se debe a su baja concentración de agua
y es idéntico al que permite la prolongada conservación de los dulces
y de las frutas en almíbar donde el alto contenido en azúcar disminuye
el contenido de agua.
La miel (al igual que otros endulzantes) puede ser también extremadamente
peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos
digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el
crecimiento de las esporas Clostridium botulinum, que producen toxinas. Las esporas
del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, pero se encuentran
también ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas
son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo
de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado
para destruirlas, por lo que las esporas pueden potencialmente causar botulismo
infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún
otro endulzante a los niños menores de 18 meses.